"Ella era mi mejor amiga, ella es".


Todo me recuerda a ti. ¿Por qué? Una amistad, nuestra amistad. Mi mejor amiga. ¿Dónde estás? Hoy te echo más de menos que nunca. Aquella persona que me apoyaba, me animaba, se fue. Se fue sin quererlo. Maldito destino. Aún recuerdo aquel día que desperté, un día bonito pensé, cuanto de equivocada estaba… Aquella llamada, los sollozos de una madre, la presencia de frío, dolor, tristeza, impotencia. Conduje en moto, tan rápido y veloz cuanto pude. Imágenes, momentos, una canción sonaba en mi mente, nuestra canción. Sentí como nunca que le quería. Llegué al hospital. Mis ojos no querían ver, mis oídos no escuchar, mi mente no entender, mi corazón no latir, hablar no podía, un nudo en la garganta, esas ganas sin fuerzas… Un abrazo demasiado largo. “Un coche se saltó el stop, no han podido hacer nada”. Aquellas palabras me atravesaban, parecía que iba a desvanecerme. No han podido hacer nada, no han podido hacer nada, no han podido hacer nada. No, no, no. Por favor, díganme que estoy soñando. Mi amiga; fuerte, luchadora, feliz.

Pasé días, semanas, meses, sin querer seguir adelante. Cuántos planes, cuántos sueños desvanecidos sobre el asfalto. Me duele mucho. Me acuerdo de mis amigas, que me llamaban cada día. Mi móvil sonaba y sonaba. No era ella y yo no tenía ganas de escuchar a nadie más. Mensajes de textos, correos electrónicos. Planes. Mis amigas querían despejarse, rehacer sus vidas. Mensajes sin contestar. Me decían que tenía que seguir adelante. Y yo no podía. Incluso me quisieron llevar al psicólogo.

Hoy siento que es un día distinto, ha pasado ya un año y medio. Dejé de salir con las amigas que tenía en ese momento. E incluso ellas se distanciaron. Todo nos recordaba a ella. Es navidad. Necesito un abrazo como aquellos que me daba ella. Partí a casa de una amiga, mi visita fue demasiado inesperada. Sólo sé que nos abrazamos y lloramos juntas durante horas. Recordamos los momentos vividos con nuestra mejor amiga. Sentimos como estaba con nosotras, la revivimos en nuestra mente. Las dos la necesitábamos con nosotras.
Gracias. Muchas gracias. Querida mejor amiga, gracias. Por haber compartido tu vida con nosotras, por habernos querido y haberte dejado querer. Puede que no estés viva, pero siempre vivirás conmigo. Y si es verdad que las personas viven  siempre y cuando le recuerden, tú vivirás hasta el resto de mis días.




(*) Me gustaría saber su opinión sobre la entrada, rellene un poco más abajo una pequeña encuesta y publique un comentario en la entrada. Muchas gracias.

2 comentarios:

{ Maria H. Sanchez } at: 26 de abril de 2011, 11:22 dijo...

tienes un bonito blog!

{ Cristina } at: 27 de abril de 2011, 9:26 dijo...

Gracias :)

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